Inglaterra sobrevive en el Azteca y elimina a un México heroico
Hay noches en las que el fútbol se rebela contra la lógica del dominio, y el Estadio Azteca vivió una de ellas. México controló el balón con autoridad —66% de posesión y un colosal 93% de acierto en el pase—, disparó 18 veces frente a las 6 de una Inglaterra replegada, y aun así cayó eliminado. La tarjeta amarilla a Rice en el minuto 1 anunciaba una batalla áspera, pero fue el conjunto inglés quien golpeó primero y con contundencia.
En apenas dos minutos, Jude Bellingham firmó un doblete demoledor: primero al 36' asistido por Saka, y de nuevo al 38' tras un pase de Kane. Con el 0-2, el Azteca temblaba. Pero México reaccionó antes del descanso: Quiñones acortó distancias en el 42' para devolver la esperanza a la grada. El guion pedía épica y llegó tras el intermedio.
La expulsión de Quansah en el 54' cambió el rostro del duelo. Con uno menos, Inglaterra sufrió, pero encontró oxígeno desde los once metros: Kane transformó un penalti en el 60' para el 1-3. México, lejos de rendirse, respondió con otra pena máxima que Raúl Jiménez convirtió en el 69', dejando un vibrante 2-3 y un final de infarto.
El acoso mexicano fue incesante —10 córners y un xG de 1.87 que reflejó su superioridad ofensiva—, pero la meta inglesa aguantó con tres paradas y mucho oficio. Los cambios y las tarjetas del tramo final (cuatro amarillas visitantes) delataron el sufrimiento británico. Al pitido, Inglaterra celebraba el pase a cuartos y México lloraba una eliminación cruel: mereció más, pero el marcador, implacable, dictó sentencia.
Crónica generada automáticamente con IA a partir de los datos oficiales del partido.



